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Liderazgo (II). ¿Eres vagoneta o locomotora?

Una de las cualidades fundamentales del líder es impulsar los proyectos que acomete arrastrando consigo a otras personas que le ayudan a conseguir sus objetivos. De ahí la metáfora de mi amigo Jorge de locomotora o vagoneta. El líder consigue que el tren avance, ayudándose de personas que bien tirando como locomotoras o como vagones consiguen llevar a buen fin el tren, es decir conseguir el objetivo final.

Hablemos primero de los vagones o vagonetas, estas personas son indispensables para conseguir que un proyecto llegue a buen término, tienen que tener unas características especiales como mantener un mismo nivel de carga de trabajo consistente en el tiempo, ser resistentes al cansancio de hacer una misma tarea y tener un nivel de resultados aceptable. La elección de estos perfiles es crítica y todos los proyectos requieren de estos trabajadores. Es misión del líder el conseguir inspirar, dirigir, coordinar y controlar a estas personas para que mantengan de forma constante el nivel de entrega y trabajo. Hoy en día que el liderazgo es muy participativo, los líderes deben conseguir la involucración de estos perfiles y su compromiso para alcanzar el objetivo común.

Para conseguir la involucración es imprescindible hacer partícipes de los objetivos a las personas, escuchando sus propuestas, sugerencias y allanando los posibles problemas que puedan entorpecer en su ejecución. No debe olvidar cuidar las circunstancias que afectan a su trabajo como los medios técnicos del puesto de trabajo, temperatura del lugar, horario, conciliación familiar, plaza de garaje o la comida del medio día son catalizadores para crear un buen clima que repercuta en la realización de sus objetivos.

Por otro lado están las locomotoras, personas que ayudan a impulsar el tren hacia el objetivo. Estas personas ayudan al líder a llevar todas las tareas necesarias para cumplir el objetivo, sus necesidades son muy distintas a las de los vagones. Estas locomotoras, solo precisan que se les asigne un equipo y sus responsabilidades, que se le concreten sus objetivos y que se les de espacio para trabajar. Este espacio se traduce en autonomía para tomar ciertas decisiones y una relación directa con su equipo con el menor número de intrusiones por parte del líder. Para las locomotoras la inspiración y su energía sale de una fuerza interior que les empuja hacia delante, sólo requieren de un buen guía. No quiere decir que no tengan que participar en la definición de los objetivos y que el líder no deba de tenerlos en cuenta. Todo lo contrario un buen líder no tiene miedo a tener unos colaboradores con altas capacidades, sabe apoyarse en ellas para definir sus objetivos haciendo partícipes de sus logros a sus colaboradores.

La actitud del líder tiene que ser positiva, debe impulsar a sus colaboradores de forma cercana como miembros que son de su éxito personal. Sin miedos, siempre en modo positivo, marcando donde está el objetivo, orientándoles y convenciéndoles de que van a ser capaces de conseguirlo. En el hipotético caso de equivocarse de camino y tener que cambiarlo o retroceder, tener la humildad de reconocerlo y de volver a impulsar y convencer al equipo de que el nuevo es el correcto.

Continuará…

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