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Gestión del estrés (I)

Podemos pensar que estamos acostumbrados a gestionarlo y que por nuestra experiencia en el trabajo somos inmunes al estrés, que somos capaces de aguantar cualquier cosa, pero no es así. En realidad sólo depende del cúmulo de sucesos que nos ocurran para que el estrés aparezca. Por poner un ejemplo concreto, si en nuestra salida de excursión del fin de semana por el monte, tropezamos y nos doblamos un tobillo, comienza a nevar y nos hemos dejado la mochila en el coche, es inevitable entonces que surja el estrés, podemos gestionar uno, dos o hasta tres eventos no esperados pero si la lista sube llega un momento que la ansiedad nos puede y nuestro cuerpo reacciona automáticamente produciendo el sobresalto (hiperactividad, hacer por hacer) o el sobrecogimiento (nos quedamos paralizados y abrumados por la situación).

Veamos algunas pautas de conducta que nos pueden ayudar a gestionar mejor el estrés tanto para las situaciones de supervivencia como en nuestra vida diaria.

El conocernos a nosotros mismos, nuestros miedos, nuestras fortalezas nos ayuda a afrontar cualquier situación y son nuestros puntos débiles los que tenemos que cuidar, preparar y anticipar para evitar que sean el gatillo de una situación de estrés. Por ejemplo, si tenemos miedo a la oscuridad o no nos gusta estar solos, evitar separarse del grupo y adaptar nuestras decisiones de acción para evitar que llegue la noche. Nuestro conocimiento personal nos ayuda a tomar mejores decisiones evaluando esta variable desde el comienzo.

Primero lo importante. Parece muy fácil de aplicar pero puedo garantizar que lo urgente tiene un poder de captación de nuestra atención extraordinario. Pensemos antes de actuar y organicemos por prioridades lo más importante para que no se nos cuele lo urgente y menos importante. En situaciones de supervivencia puede ser crítico, quedarnos sin agua, no hacer un refugio antes de que llegue la noche, no buscar orientación antes de andar, etc…

Actitud positiva. Si pensamos que va a ir bien alimentamos esta posibilidad y creamos una actitud que repercute personalmente y al resto de personas que nos acompañen. A todos nos gusta estar al lado de personas positivas, parece que nos alimentan, que su ilusión se transmite y que nos hacen sentir mejor en cualquier situación.

Saber por qué hacemos las cosas y cuál es nuestro objetivo vital cambia radicalmente una situación. En la película “La vida es bella” de Roberto Benigni se nos presenta una situación extrema en la que un padre hace creer a un niño que su estancia en un campo de concentración nazi es un juego. Un íntimo convencimiento de lo que para él importaba le daba fuerza para sonreír y derrochar alegría frente a las adversidades. Todas sus acciones estaban totalmente enfocadas y dirigidas a lo que era su principal objetivo, su hijo

Continua…

4 Comments

  1. Mr P dice:

    Esperando ansioso la 2nda parte!

  2. […] Continuación: Gestión del estrés I […]

  3. […] No debemos caer en el error de la prisa y hacer por hacer, parece que todos necesitamos estar haciendo algo, comenzar a andar, escalar, hacer un refugio. Por eso es necesario dedicar el tiempo necesario a analizar nuestra situación sin actuar, no hay una urgencia por comenzar a hacer o andar. La urgencia, viene condicionada por la situación particular que debemos de analizar antes de actuar. Ver artículo sobre “Gestión del estrés” […]

  4. […] actividades que vamos metiendo en nuestra rutina y que nos ayudan a mantener la moral alta, en una situación tan estresante […]